“La declaración de Milei durante la noche nos dice más sobre la política interna en Argentina que sobre las Islas Malvinas”, afirmó Streeting en redes sociales. “Las Malvinas son británicas porque los habitantes de las Malvinas eligen ser británicos”, remarcó el funcionario, en respuesta al discurso que el presidente argentino pronunció el jueves por cadena nacional, en el que volvió a cuestionar la soberanía británica sobre el archipiélago del Atlántico sur.
Milei sostuvo que el escenario internacional ofrece nuevas condiciones para el reclamo argentino y vinculó su posición con las declaraciones recientes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien esta semana afirmó que no descarta “revisar” la tradicional posición de neutralidad de Washington frente a la disputa entre Argentina y el Reino Unido.
“En el mundo corren vientos de cambio favorables a nuestro reclamo”, afirmó el mandatario argentino durante su mensaje.
Milei también anunció que su Gobierno endurecerá las sanciones y penas contra las compañías vinculadas a operaciones no autorizadas en las islas, en particular frente a proyectos de explotación petrolera que Argentina considera contrarios a sus intereses.
“Esta amenaza no es inocua”, sostuvo el Presidente al referirse al proyecto Sea Lion, impulsado por la compañía británica Rockhopper y la israelí Navitas en aguas situadas a unos 220 kilómetros al norte de las Malvinas.
El mandatario argentino afirmó que su Gobierno debe actuar “con firmeza” frente a iniciativas que, según sostuvo, “representan una amenaza para los intereses estratégicos de la Argentina”.
En ese marco, Milei también anunció la creación de una base naval en la provincia de Tierra del Fuego, en el extremo sur del país, y volvió a rechazar que los habitantes de las islas puedan invocar el principio de autodeterminación.
Según el Presidente, los isleños constituyen “una población implantada en un territorio usurpado” y, por esa razón, “no tienen un derecho legítimo a la autodeterminación”
La disputa entre Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las Malvinas cuenta con un marco específico dentro de Naciones Unidas. Una resolución aprobada por la ONU en 1965 insta a ambos países a resolver el diferendo por la vía diplomática y a evitar decisiones unilaterales que alteren la situación.
Milei sostuvo que “el Reino Unido ha incumplido sistemáticamente este llamado” y planteó que Argentina debe reforzar su respuesta ante las actividades vinculadas con la explotación de recursos naturales en el archipiélago.
La posición de Estados Unidos constituye otro elemento de la disputa diplomática. Washington reconoce que el Reino Unido administra de facto las islas, pero mantiene una posición de neutralidad respecto de la soberanía, al igual que otros países occidentales.
Buenos Aires y Londres mantienen el reclamo de soberanía sobre las islas desde hace décadas. La disputa derivó en la guerra de 1982, que terminó después de 74 días con la rendición del Gobierno dictatorial argentino. El conflicto dejó 649 argentinos y 255 británicos muertos.
Más de cuatro décadas después, la cuestión Malvinas conserva un lugar central dentro de la agenda política argentina. El tema también apareció durante el Mundial 2026, cuando jugadores de la selección argentina exhibieron una pancarta con la frase “Las Malvinas son argentinas” después de la victoria por 2-1 ante Inglaterra en las semifinales.
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